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miércoles, 13 de septiembre de 2017

EL 33% DE LA POBLACIÓN NO SE INTERESA POR LA CIENCIA PORQUE NO LA ENTIENDE

¡Buenas, lectores! En esta ocasión no he venido a hablar sobre algún tema científico en concreto, sino sobre el interés de la población en la ciencia y su opinión al respecto. 

Navegando en internet entre innumerables curiosidades científicas, me he encontrado con unos datos estadísticos publicados por el FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología) y me ha apetecido elaborar a mí también unos gráficos con la información que más me ha interesado o sorprendido. Antes de nada, quiero decir que los datos proceden de la VIII Encuesta de Percepción Social de la Ciencia, realizada en 2016, y que el FECYT lleva realizando esta encuesta desde 2002 de manera bianual.

Dicho esto, sin más dilación, procedo a mostraros mis gráficos juntos con mis comentarios correspondientes.

EVOLUCIÓN DEL INTERÉS POR LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA


Además del visible aumento de la población interesada en la ciencia y la tecnología a lo largo del tiempo, hay que destacar que dicho interés se ve indudablemente incrementado con el nivel de estudios y disminuido con la edad, siendo los jóvenes entre 15 y 24 años con enseñanza universitaria los más apasionados. 

En cuanto al sexo, los resultados reflejan que sigue habiendo un mayor porcentaje de hombres interesados por la ciencia que de mujeres, pero esta diferencia es mucho menor que hace dos años. La predilección en hombres se ha visto reducida mientras que el porcentaje de mujeres que tienen interés por esta rama del saber humano ha aumentado.

RAZONES DE LA FALTA DE INTERÉS POR LA CIENCIA


El hecho de que la razón mayoritaria del desinterés por la ciencia sea la no comprensión es un dato triste pero a la vez alentador y nos debe armar de valor para divulgarla y hacerla llegar a más gente de una forma más amena y fácil de entender. La ciencia muchas veces es compleja, pero en otras muchas ocasiones se puede contar de una forma más sencilla para que la población adquiera, al menos, una base científica. Porque no olvidemos: la ciencia también es cultura.

OPINIÓN POPULAR SOBRE BENEFICIOS Y PERJUICIOS DE ALGUNAS APLICACIONES DE LA CIENCIA




Observando estas gráficas, llama la atención, sin duda, el escaso porcentaje de gente en estas dos últimas gráficas que piensa que existen más beneficios que perjuicios. De hecho, este porcentaje es incluso claramente inferior al de las personas que creen que estas aplicaciones tienen más perjuicios. Y lo cierto es que ni la clonación ni las plantas modificadas genéticamente están gozando de una gran aceptación popular. A pesar de esto, en este segundo tema, el de los OMG (Organismos Modificados Genéticamente), sí se ha observado un importante cambio con respecto a 2014, puesto que el porcentaje de defensores ha aumentado en detrimento de los detractores.

Otro dato que me ha sorprendido es que el 5,8% (es decir, más de 1 de cada 20) de los encuestados piensa que los perjuicios de la ciencia y tecnología, en términos generales, son mayores que los beneficios que aportan, y eso me demuestra aún más la necesidad de divulgar la ciencia.

5 PROFESIONES MEJOR VALORADAS POPULARMENTE


En contraste con el desalentador resultado anterior, tenemos este otro, que es muy gratificante: la profesión científica ha obtenido una valoración de 4,22 sobre 5 entre los encuestados, convirtiéndose así en la segunda mejor valorada popularmente (después de los médicos) entre todas las que se han incluido en la encuesta.

FUENTE DE INFORMACIÓN CIENTÍFICA FAVORITA


Este gráfico nos muestra la repercusión de las nuevas tecnologías y vemos cómo internet es la fuente más elegida para estar al día de la actualidad científica, seguida de cerca por la televisión. Dentro de internet, la población prefiere las redes sociales y los vídeos, que han experimentado ambos un incremento significativo con respecto a 2014. Dicho incremento ha sido realmente notorio en facebook, consolidándose así, aún más si cabe, como la red social preferida para dicho fin.

ALFABETIZACIÓN CIENTÍFICA


En este apartado tenemos una muy buena noticia: la alfabetización científica sigue creciendo. Esto se ha demostrado realizando preguntas sobre cultura científica básica y anotando las respuestas de los participantes. Los resultados reflejan que el promedio de respuestas acertadas ha sido del 76,6%, superando de nuevo con creces el de 2014, lo cual es muy satisfactorio para todos aquellos que apoyan la divulgación de la ciencia.

OPINIÓN SOBRE DONACIÓN A LA CIENCIA


Para terminar, en la encuesta de 2016 del FECYT también se ha vuelto a preguntar a la ciudadanía sobre la prioridad de destinar dinero público a la ciencia y si estarían dispuestos a realizar una donación desinteresada a ella. El porcentaje de encuestados a favor de ambas cuestiones ha descendido. En el caso de las donaciones a a ciencia, el porcentaje de gente dispuesta a llevarlas a cabo ha sido del 53%, mientras que en 2014 fue del 64,7% y en 2012 del 57,1%.

Y hasta aquí los datos estadísticos. Si después de leer este artículo os habéis quedado con ganas de saber más, podéis acceder a toda la información a través de este enlace, que os llevará al dossier informativo de la encuesta ubicado en la web del FECYT:

domingo, 2 de octubre de 2016

EL PREOCUPANTE DESHIELO DEL ÁRTICO

Debido a su especial situación y composición, los glaciares, icebergs y ecosistemas árticos constituyen unos valiosos indicadores de la situación ambiental del planeta, y desafortunadamente el estado actual del Ártico que nos ofrecen es de una enorme fragilidad. Su ecosistema se pierde y esto está desencadenando una aceleración del cambio climático y, en definitiva, un terrible e innegable efecto negativo para todo el planeta.



El deshielo del Ártico volvió a alcanzar un nuevo máximo histórico alarmante en el 2012, que mostraba una pérdida de hielo desde el 2008 de 4300 km3, lo cual, para hacernos una idea, supera a la superficie de la península ibérica. Los datos no mienten y así es como, récord tras récord, hemos perdido tres cuartas partes del hielo del Ártico durante los últimos 30 años. Además, la velocidad de deshielo y de aumento de las temperaturas en el Ártico son dos veces mayores a las de las latitudes medias. En realidad, lo que sucede es que ambos fenómenos se retroalimentan, ya que al subir las temperaturas, el hielo del Ártico se derrite y hay más superficie marina, la cual, al ser más oscura que el hielo, absorbe más radiación solar, refleja menos y se calienta más rápidamente.




El 2015 fue el año más caluroso jamás registrado y el Ártico también nos da evidencias de este cambio climático, cuyo principal causante es la quema de combustibles fósiles. El pasado 24 de marzo, cuando debería tener la extensión más grande después de los meses de invierno, se ha registrado, respecto al año pasado, una pérdida de 13.000 km2. Los científicos predicen que si continuamos a este salvaje y dramático ritmo, el Ártico podría quedarse sin hielo entre los años 2054 y 2058, y de producirse el deshielo continental de Groenlandia y del este y oeste antártico, el nivel del mar podría subir 20 metros a finales de siglo. Además, se cree que, dentro de unos 20 o 30 años, el Ártico perderá incluso ese espesor de hielo marino de 1,2 metros que queda de momento al final de cada verano y que, al final del invierno, el grosor pasará de los 2,5 metros actuales a no llegar ni siquiera a los 2 metros.


Sabemos que el Ártico es una región determinante para las condiciones climáticas del planeta y debemos hacer algo para frenar esta atrocidad. De hecho, los científicos consideran al polo Norte como el refrigerador del mundo, ya que su repercusión a nivel global es mucho mayor de lo que probablemente pensemos. El Ártico es el mantenedor de la corriente termohalina que discurre por debajo de la capa de hielo, responsable del clima invernal templado que tenemos en Europa, y atenúa además, en cierta medida, el calentamiento global porque incrementa el efecto albedo, que es el fenómeno por el cual el 30% de la energía solar que llega a la Tierra en forma de radiación es reflejada de vuelta al espacio exterior, mientras que un 50% es absorbido por la superficie terrestre y el 20% restante, por la atmósfera. ¿Y por qué el hielo es capaz de devolver un porcentaje tan grande de la radiación? Esto se debe, ni más ni menos, a que la nieve es una superficie blanca y, al contrario de lo que ocurre con las superficies oscuras, absorbe poca radiación y refleja prácticamente toda. Por ello, si desapareciera el Ártico, el albedo disminuiría e implicaría un mayor calentamiento de la superficie de la Tierra y una fuerte degradación medioambiental, provocando tal cambio en nuestro planeta que quizás ni llegaríamos a reconocerlo.




Por otro lado, no debemos confundir el efecto albedo con el efecto invernadero, que es un efecto natural y vital por el cual los llamados gases de invernadero como el CO2, el vapor de agua o el metano son capaces de impedir la salida de esa parte de la radiación infrarroja del sol reflejada por la superficie terrestre, que es la que se denomina efecto albedo y calienta la Tierra. Es curioso que en una atmósfera compuesta principalmente por un 78,1% de nitrógeno, un 20,9% de oxígeno, un 1% de argón y una pequeña proporción de dióxido de carbono y vapor de agua, sean algunos gases minoritarios, que entre ellos no suman ni siquiera un 0,1% de la masa de la atmósfera, los que retengan esa parte de la radiación infrarroja y controlen así el clima y, por tanto, la vida en la Tierra. Sin ellos, de hecho, la temperatura media de la atmósfera no sería de 15 grados centígrados, sino de 18. El efecto invernadero, como ya sabemos, es realmente beneficioso en su justa medida, ya que mantiene esa temperatura apta para la vida en el planeta. Sin embargo, un incremento del mismo fruto de acciones humanas como la deforestación y el consumo de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) provoca una emisión incontrolada de gases de efecto invernadero que incrementa las temperaturas, derrite el propio hielo del Ártico y aumenta el nivel del mar. Esto es lo que se conoce como cambio climático, cuyo repercusión preocupa tanto a los expertos que advierten que el nivel del mar podría subir entre 26 y 82 cm a final de siglo y la temperatura hasta 4,8ºC.


Sin embargo, esto no termina aquí desgraciadamente. La fauna y la flora también podrían verse duramente afectadas. Animales que han desarrollado efectivas estrategias para aislarse del frío, caminar sobre la nieve o camuflarse en el entorno, como es el caso de los osos polares, podrían estar en peligro de extinción; algunas aves llegarán a perder sus nidadas debido a la ausencia de terreno estable; y la vegetación típica del Ártico, entre la que se encuentra el musgo, los líquenes y plantas herbáceas de poca altura, capaz de soportar los fuertes azotes del viento y adaptada a la difícil supervivencia en una tierra casi helada, muy ácida y con poca presencia de nutrientes, podría terminar desapareciendo. Con el deshielo, en cambio, se abrirían nuevas rutas de navegación que permitirían extraer más fácilmente las reservas árticas de gas y petróleo, y son precisamente estos intereses los que se pueden llegar a sobreponer irracional y desafortunadamente sobre los ecológicos y poner en serio peligro el equilibrio del Ártico que todos deberíamos proteger.



Por ello, todos podemos y debemos poner de nuestra parte para frenar el incremento del efecto invernadero, el cambio climático y el deshielo del Ártico siguiendo estas medidas: reducir el uso de la calefacción y del aire acondicionado, utilizar los medios de transporte público, separar los desechos sólidos para facilitar su reciclaje, reducir el uso de contaminantes como aerosoles y detergentes, usar las energías renovables y, en definitiva, seguir la regla de las tres erres: Reducir, Reciclar y Reutilizar.