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domingo, 21 de junio de 2020

DESMINTIENDO BULOS SOBRE DIETA Y CÁNCER

El pasado 11 de julio asistí online y en directo a una interesantísima Masterclass del nutricionista Julio Basulto organizada por la Universidad Internacional de Valencia y me pareció tan necesario difundir los conocimientos que compartió en esa charla con los asistentes que me he decidido a dedicarle una entrada en mi blog. Por lo tanto, en este artículo os voy a enumerar diez bulos sobre dieta y cáncer comentados en esa clase magistral acompañados de una breve explicación o aclaración para desmentirlos:

1) El cáncer se trata de la misma manera que se prevé. Al igual que un incendio, el cáncer es natural, pero los mejores tratamientos frente a él no lo son.

2) Todos los cánceres son hereditarios y el estilo de vida y la alimentación no influyen en su aparición. Los datos epidemiológicos demuestran que casi el 50% de los cánceres colorrectales podría prevenirse siguiendo una dieta sana y que 4 de cada 10 casos de cáncer son prevenibles. De hecho, 9 de los 10 factores de riesgo más frecuentes están relacionados con el estilo de vida: alta presión sanguínea, tabaquismo, exceso de peso, el consumo de alcohol, hiperglucemia, elevado colesterol sanguíneo, polución medioambiental, bajos niveles de actividad física, dieta baja en hortalizas y dieta baja en frutas. En España, el 31,7% de las calorías que ingerimos proceden de alimentos ultraprocesados, lo que nos hace ver el margen de mejora que tenemos en los hábitos alimenticios para reducir la incidencia del cáncer.

3) Una buena alimentación evita padecer un cáncer. A pesar de la importancia de seguir una buena alimentación, hay que ser conscientes de que adoptar este hábito saludable reduce las posibilidades de sufrir cáncer, pero no nos asegura que no vayamos a padecerlo, ya que el cáncer es una enfermedad multifactorial.

4) Las carnes rojas y procesadas no influyen en el riesgo de padecer cáncer. Este tipo de carnes son un factor causal del cáncer colorrectal a nivel poblacional, atribuyéndose al consumo de estas carnes rojas y procesadas el 21% de los cánceres intestinales y 2 de cada 100 tumores de cualquier tipo. Las carnes rojas son sencillamente aquellas rojas, como el cerdo y la ternera. El jamón también lo es.

5) Excepto el jamón, las carnes procesadas aumentan el riesgo de cáncer. Hay que tener claro que el jamón también se incluye dentro de las carnes rojas procesadas y, por tanto, incrementa el riesgo de cáncer, aunque, evidentemente, tiene una mayor calidad nutricional y un menor procesamiento que una salchicha. Además, el jamón es un alimento muy salado con 6 g de sal/100 g de alimento, superando con creces la cantidad mínima de sal (1 g de sal/100 g de alimento) que hace que un alimento se clasifique dentro de dicha categoría.

6) Una copa de vino al día es saludable. Está comprobado que el alcohol aumenta el riesgo de cáncer de forma lineal, también a bajas cantidades, por lo que el nivel más seguro de consumo de alcohol es 0. Es decir, cuanto menor sea la ingesta de alcohol, mejor, y cuanto mayor sea, peor.

7) El zumo de limón, en ayunas, previene el cáncer. El zumo de limón no tiene ningún beneficio y además desgasta el esmalte y la dentina de los dientes, aumentando la sensación de dolor en los dientes cuando tomemos algo frío o algo caliente.

8) La dieta macrobiótica previene el cáncer. Esta dieta adapta los conceptos orientales del yin y el yang a los alimentos y los clasifica en los que dan frío y los que dan calor, lo cual ya nos da una primera sensación de pseudociencia. Además, se ha observado que sus adeptos toman menos calorías de las necesarias, lo cual es perjudicial en un paciente con cáncer que tiene que intentar minimizar la pérdida de masa muscular. Lejos de que esta dieta haya demostrado propiedades curativas o preventivas frente al cáncer, esta dieta también se caracteriza por una alta ingesta de algas, que tienen un elevado contenido en yodo, por lo que pueden ser problemáticas para personas con problemas de tiroides.

9) La dieta alcalina frena el crecimiento de las células cancerígenas. No existe ninguna evidencia científica a favor de esta teoría.

10) Los alimentos orgánicos disminuyen el riesgo de cáncer y los pesticidas lo aumentan. No hay pruebas sólidas que den credibilidad de que los alimentos orgánicos disminuyan el riesgo de cáncer, aunque tampoco las hay de que sean peores que los alimentos convencionales. En cuanto a los pesticidas, se sabe que las cantidades que se emplean en los alimentos se encuentran dentro de los niveles de seguridad.

Ahora que ya tenemos las ideas más claras, podemos concluir que está en nuestras manos reducir el riesgo de cáncer y podemos lograrlo simplemente mejorando nuestros hábitos de vida, como consumir más alimentos de origen vegetal y menos procesados y ser físicamente más activos.

Si os ha picado la curiosidad y queréis saber más sobre el tema, haced click aquí y podréis ver en diferido la Masterclass de Julio Basulto en la que me he basado para escribir este artículo. Os la recomiendo al 100%.

jueves, 27 de julio de 2017

¿POR QUÉ PACIENTES CURADOS DE CÁNCER DESARROLLAN DEPRESIÓN?: NEUROGÉNESIS

Diferentes estudios han demostrado que la neurogénesis está relacionada con la depresión, de manera que un paciente con este trastorno mental presenta un nivel inferior de neurogénesis (proceso de generación de nuevas neuronas y células gliales). Y de la misma manera, la toma de antidepresivos conlleva un incremento de este proceso. Por lo tanto, la asociación entre ambos factores de estudio parece bastante evidente.


Una vez que sabemos esto, volvamos a la pregunta en cuestión: ¿Por qué pacientes curados de cáncer desarrollan depresión? La lógica nos dice que, después de haber conseguido salir de tal embrollo, esas personas deberían presentar unas ganas de vivir enormes y una alegría exultante, pero la experiencia nos demuestra que, en la mayoría de los casos, ocurre todo lo contrario. Esto se debe a que el mismo tratamiento que frena la multiplicación de las células cancerígenas frena también la neurogénesis y lleva un tiempo generar nuevas neuronas para recuperar la normalidad, período durante el cual el paciente manifiesta esa depresión.


Y efectivamente, por si a alguien todavía le quedaba alguna duda al respecto, los adultos también desarrollan nuevas neuronas, tal y como acabas de leer. Ya es un hecho demostrado que la neurogénesis continua aun después de haberse completado el desarrollo del individuo, quedando ya atrás aquel viejo dogma de la neurobiología que desmentía la regeneración neuronal y que, no obstante, estuvo vigente hasta los años 90.

En la neurogénesis está especialmente implicado el hipocampo, que es una estructura gris que forma parte del sistema límbico y que desempeña también otras importantes funciones como la memoria, el aprendizaje, el estado anímico y las emociones. Se estima que generamos unas 700 nuevas neuronas al día en el hipocampo, una cantidad aparentemente pequeña si la comparamos con los miles de millones que tenemos, pero lo cierto es que a los 50 años habremos cambiado todas las neuronas con las que nacimos en esa zona. Por lo tanto, esta neurogénesis en el estado adulto es mucho más importante de lo que podríamos pensar. De hecho, se ha comprobado también que si frenamos dicha capacidad de regeneración, la memoria se ve mermada.

Dada la trascendencia de la neurogénesis, te puedes estar preguntando ahora: ¿cómo podemos favorecer este fenómeno? ¿Podemos controlarlo? Afirmativo. El estrés, la falta de sueño y el envejecimiento dificultan la neurogénesis, mientras que actividades como el aprendizaje, la actividad física, el sexo o una buena dieta (tanto en lo referente a los nutrientes como a la textura de los alimentos) promueven la neurogénesis. Se ha comprobado que la reducción de calorías de la dieta o la toma de alimentos con flavonoides, ácidos grasos omega-3 y resveratrol tienen este efecto, mientras que las grasas saturadas, el alcohol y los alimentos blandos tiene un efecto contrario. Sabemos que llevar una buena alimentación es fundamental, ya que no solo repercute sobre la neurogénesis, sino también en la memoria y en el estado de ánimo, produciendo una mejora o un agravamiento de los síntomas de la depresión en caso de no cuidar la dieta. Por lo tanto, el efecto de esta sobre la salud mental parece estar mediada por el proceso de generación de nuevas neuronas.


Dicho todo esto, te dejo a cargo de tu neurogénesis, pero ahora eres conocedor de que sigues generando nuevas neuronas y de que puedes intervenir, en cierto modo, en este proceso. ¿Te vas a quedar de brazos cruzados?


martes, 14 de junio de 2016

BENEFICIOS DE LOS ÁCIDOS GRASOS OMEGA 3, OMEGA 6 Y OMEGA 9

Los ácidos grasos son ácidos carboxílicos formados por largas cadenas carbonadas con un número par de carbonos y que poseen carácter anfipático, ya que la cadena carbonada (cola) es apolar e insoluble en agua y el extremo con el grupo carboxilo (cabeza) es polar y soluble en agua. Pueden ser de dos tipos: saturados, si solo poseen enlaces simples, o insaturados, si tienen uno o varios enlaces dobles que suelen ser normalmente cis, lo que da lugar a un acodamiento de las moléculas y a un empaquetamiento más débil que en los saturados.

Algunos de estos ácidos grasos pueden ser sintetizados por el propio organismo y se denominan no esenciales, como es el caso de los saturados y monoinsaturados. En cambio, los ácidos grasos poliinsaturados deben ser incorporados en la dieta y son muy importantes también, puesto que su carencia puede imposibilitar además la síntesis de otras moléculas como los lípidos saponificables de los que forman parte o las prostaglandinas, que son mediadores de la inflamación. Este tipo de ácidos que nuestro cuerpo no es capaz de fabricar por sí mismo recibe el nombre de esenciales. Bajo esta denominación encontramos muchos ácidos grasos omega.

Los ácidos grasos insaturados incluidos en las series omega son de gran interés. El término omega se emplea para señalar la ubicación del primer doble enlace de la cadena empezando a contar desde el último carbono, llamado omega (ω). Así, los conocidos omega 3 son aquellos que presentan el primer doble enlace en el tercer carbono empezando a contar por el final, de la misma manera que los omega 6 lo tienen en el sexto. La variedad de ácidos grasos dentro de cada una de estas series es muy amplia, pudiendo variar el número de dobles enlaces que presentan en la molécula o la longitud.


ÁCIDOS GRASOS OMEGA 3

¿Qué alimentos lo presentan?

-Pescados grasos: sardinas, salmón, atún y caballa.











-Verdura: lechuga, espinacas, brócoli, coles y coliflor.













-Frutos secos y semillas: semillas de lino, nueces, almendras, cacahuetes, avellanas y pistachos.













-Aceites vegetales: de lino, de oliva y de girasol.











Beneficios:
-Aporta grandes beneficios a la salud cardiovascular, disminuyendo los niveles de colesterol LDL (“malo”) y triglicéridos, previniendo la formación de coágulos en las arterias, mejorando la circulación sanguínea y reduciendo la hipertensión arterial. Además, protege contra el cáncer, favorece el buen funcionamiento de las neuronas y tiene propiedades antiinflamatorias, por lo que es beneficioso para reducir el dolor de enfermedades como la artritis.

Los más comunes son:

• Ácido alfa-linolénico (ALA), químicamente llamado ácido octadeca-9, 12, 15-trienoico. Es una cadena de 18 carbonos que posee 3 dobles enlaces, situados en las posiciones 9, 12 y 15. Es el precursor de los demás ácidos grasos de la serie omega 3.


• Ácido eicosatetraenoico, químicamente llamado ácido eicosa-8, 11, 14, 17-tetraenoico. Es una cadena de 20 carbonos con 4 dobles enlaces, localizados en las posiciones 8, 11, 14 y 17.
• Ácido eicosapentaenoico (EPA), químicamente llamado ácido eicosa-5, 8, 11, 14, 17-pentaenoico. Es una cadena de 20 carbonos con 5 dobles enlaces, que se encuentra en las posiciones 5, 8, 11, 14 y 17.
• Ácido docosahexaenoico (DHA), químicamente llamado ácido docosa-4, 7, 10, 13, 16, 19-hexaenoico. Conforma una cadena de 22 carbonos con 6 dobles enlaces en las posiciones 4, 7, 10, 13, 16 y 19.


ÁCIDOS GRASOS OMEGA 6


¿Qué alimentos lo presentan?

En realidad, la mayoría de los alimentos que contienen omega 3 citados anteriormente contienen también omega 6 en gran cantidad. Sin embargo, a diferencia de los omega 3, los ácidos grasos omega 6 están presentes también en las carnes magras y vísceras.



Es por ello que prácticamente sin quererlo incorporamos una mayor cantidad de omega 6 respecto a la de omega 3 de la que debemos ingerir, por lo que es aconsejable reducir el consumo de los primeros ácidos grasos e incrementar el de los segundos para así lograr ese equilibrio entre ácidos grasos omega 3 y ácidos grasos omega 6, lo cual es fundamental para el metabolismo de las prostaglandinas. Los expertos recomiendan que el consumo de ácidos grasos omega 6 sea cuatro veces el de los omega 3, para lo cual resulta conveniente reducir la ingesta de productos cárnicos e incrementar el de vegetales especialmente ricos en omega 3.

Beneficios:

Equilibra los niveles de insulina y previene la diabetes, cuida la piel, alivia los síntomas premenstruales en la mujer, mejora el flujo y el riego sanguíneo a todas las partes del cuerpo previniendo la caída del cabello, interviene en el buen funcionamiento del sistema inmunitario y nervioso, reduce el colesterol y los triglicéridos y tiene propiedades antiinflamatorias beneficiosas para combatir la artritis reumatoide al disminuir los niveles de prostaglandinas. Por lo tanto, los beneficios de los omega 3 y omega 6 son similares.

Los más comunes son:
• Ácido linoleico, químicamente llamado ácido 9, 12-octadecadienoico. Es una cadena de 18 carbonos con 2 dobles enlaces en las posiciones 9 y 12. Es el precursor de los demás ácidos grasos de la serie omega 6.
• Ácido eicosadienoico, químicamente denominado ácido 11, 14-eicosadienoico. Está formado por 20 carbonos y presenta 2 dobles enlaces en las posiciones 11 y 14.
• Ácido araquidónico, químicamente llamado ácido-5, 8, 11, 14-eicosatetraenoico. Es una cadena de 20 carbonos con 4 dobles enlaces situados en las posiciones 5, 8, 11 y 14.
• Ácido adrénico, químicamente llamado ácido-7, 10, 13, 16-docosatetraenoico. Es una cadena de 22 carbonos con 4 dobles enlaces localizados en las posiciones 7, 10, 13 y 16.


Por otro lado y para terminar ya, cabe destacar también otra serie omega, la de los ÁCIDOS GRASOS OMEGA 9 que, a diferencia de los omega 3 y omega 6 explicados anteriormente, no son esenciales, sino que nuestro organismo es capaz de sintetizarlos por sí mismo. Otra peculiaridad de esta serie de ácidos grasos omega es que no interfieren en la asimilación de otros ácidos grasos, mientras que los omega 3 y los omega 6 sí compiten a la hora de ser metabolizados, de modo que la escasez de uno conlleva el exceso del otro y viceversa.

El ácido graso omega 9 más común con diferencia es el ácido oleico, químicamente llamado ácido octadeca-9-enoico. Está formado por una cadena de 18 carbonos con un solo doble enlace en la posición 9 (monoinsaturado). Se encuentra principalmente en los aceites de canola, girasol y oliva y tiene también beneficios para la salud al disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, aumentar los niveles de colesterol HDL (“bueno”) y disminuir las cantidades de colesterol LDL (“malo”).

Como veis, los ácidos grasos omega también presentan beneficios para la salud y resulta imprescindible incorporarlos a nuestra dieta, pero como siempre decimos, en su justa medida, ni por exceso ni por defecto. Si al igual que realizamos una ingesta diaria adecuada de estos ácidos grasos nos preocupamos por hacer lo mismo con el resto de alimentos para mantener una dieta sana, variada y equilibrada, hacemos ejercicio a menudo, bebemos agua en abundancia, dormimos unas 8 horas diarias y evitamos malos hábitos, vamos por un buen camino para mantenernos en buen estado de salud. Simplemente con un poco de fuerza de voluntad lo podemos conseguir. ¡Cuídate!